Un estudio demostró que la vacunación intradérmica sin aguja reduce las respuestas asociadas al dolor y el estrés frente a la aplicación intramuscular tradicional.
Además de favorecer el bienestar animal, esta tecnología aporta ventajas para el manejo sanitario en las granjas, al eliminar el uso de agujas y reducir riesgos asociados a su utilización.
La sanidad animal no solo implica prevenir enfermedades: también supone buscar formas cada vez más seguras y menos invasivas de hacerlo. En la producción porcina, donde los animales reciben distintas vacunas a lo largo de su vida, la innovación está permitiendo transformar una práctica históricamente asociada a la aguja. Hoy es posible vacunar a través de la piel, sin pinchazos y con menor impacto sobre el bienestar de los animales.
En el marco del Día Mundial de los Animales, que se conmemora cada 4 de octubre, esta tecnología pone de relieve cómo los avances científicos también pueden contribuir a mejorar la experiencia de los animales durante las prácticas sanitarias habituales.
Un estudio realizado en una granja comercial comparó la vacunación intramuscular tradicional con la vacunación intradérmica sin aguja en 339 lechones recién destetados. Los resultados mostraron diferencias claras en las reacciones de los animales: entre los vacunados con aguja, el 39% intentó escapar durante la aplicación y el 32% emitió vocalizaciones agudas, comportamientos asociados al dolor agudo. Entre los vacunados sin aguja, ambos indicadores descendieron al 7%.
Las diferencias continuaron después de la vacunación. Al día siguiente, los animales que habían recibido la aplicación intramuscular mostraron una reducción significativa de las interacciones sociales, de la conducta exploratoria y de la actividad general. En cambio, la vacunación intradérmica no produjo alteraciones significativas en esos comportamientos respecto del grupo control. Los análisis también registraron niveles significativamente superiores de proteínas asociadas a la respuesta inflamatoria en los animales vacunados por vía intramuscular.
¿Cómo se vacuna sin una aguja?
La tecnología utiliza un dispositivo que administra la vacuna mediante un fino chorro a presión que atraviesa las capas superficiales de la piel sin necesidad de utilizar una aguja y deposita allí la dosis. La vía intradérmica aprovecha una característica particular de la piel: además de actuar como primera barrera frente al ambiente, posee una alta densidad de células inmunocompetentes capaces de activar la respuesta del organismo.
“Durante mucho tiempo, vacunar estuvo inevitablemente asociado al uso de agujas. La innovación nos permite hoy contar con alternativas menos invasivas que, además de prevenir enfermedades, incorporan el bienestar animal como parte de la estrategia sanitaria”, explica Eugenia Proclemer, médica veterinaria y directora de la Unidad de Negocios de Porcicultura de MSD Salud Animal.
Un punto central es que mejorar el bienestar no implicó resignar respuesta inmunitaria. Los animales vacunados por ambas vías desarrollaron una respuesta inmune sólida frente al circovirus porcino tipo 2 (PCV2), sin diferencias significativas entre los dos métodos de vacunación. Tampoco se observaron diferencias en la temperatura corporal ni en la ganancia media diaria de peso.
En los animales vacunados por vía intradérmica se registró una mayor frecuencia de alteraciones superficiales en la piel luego de la aplicación. Los investigadores explican que esto es esperable debido a que la vacuna queda depositada a nivel dérmico; en la vacunación intramuscular, en cambio, las posibles reacciones ocurren a mayor profundidad y no necesariamente son visibles desde el exterior.
Bienestar animal y sanidad: dos objetivos que pueden ir de la mano
La vacunación sin aguja también aporta ventajas para el manejo sanitario. Al eliminar las agujas, reduce el riesgo de que estas o sus fragmentos queden alojados en los animales, así como las lesiones vinculadas con aplicaciones inadecuadas. A su vez, evita la transmisión de virus y bacterias de un animal a otro a través de una misma aguja y permite una administración precisa de la dosis, con un menor volumen de aplicación.
“La prevención es uno de los pilares de la sanidad animal, pero hoy podemos dar un paso más: prevenir enfermedades buscando al mismo tiempo reducir el dolor y el estrés asociados a las prácticas sanitarias. Es una evolución que beneficia al animal y contribuye a un manejo cada vez más eficiente y responsable en las granjas”, agrega Proclemer.
El bienestar animal se construye también a partir de estas pequeñas grandes transformaciones. Cambiar la forma de aplicar una vacuna puede parecer un detalle, pero cuando se multiplica por cada animal y cada intervención sanitaria a lo largo de su vida, el impacto adquiere otra dimensión. En el Día Mundial de los Animales, la ciencia muestra que cuidar su salud y cuidar su bienestar pueden ser parte de una misma estrategia.



