ARGENTINA TIENE UNA OPORTUNIDAD CONCRETA PARA FORTALECER SU PRESENCIA EN LOS MERCADOS INTERNACIONALES. LA DEMANDA GLOBAL DE PROTEÍNAS DE ORIGEN ANIMAL CONTINÚA CRECIENDO Y NUESTRO PAÍS REÚNE CONDICIONES PRODUCTIVAS, CONOCIMIENTO TÉCNICO Y UNA TRAYECTORIA RECONOCIDA PARA RESPONDER A ESE DESAFÍO. SIN EMBARGO, EXISTE UN FACTOR TAN DETERMINANTE COMO LA CALIDAD Y EL VOLUMEN DE LO QUE PRODUCIMOS: LA CONFIANZA SANITARIA.
Los mercados más exigentes no solo evalúan la competitividad de un sector. También consideran la capacidad de prevenir enfermedades, la solidez de los sistemas de control, la trazabilidad de los procesos y el cumplimiento de estándares cada vez más rigurosos. Exportar ya no depende únicamente de producir más, sino de demostrar que esa producción se desarrolla bajo condiciones confiables, previsibles y sostenibles.
En este contexto, la sanidad animal dejó de ser una cuestión exclusivamente veterinaria para convertirse en un componente estratégico del desarrollo productivo. Los programas de vacunación, la vigilancia epidemiológica, la inversión en prevención y la disponibilidad de vacunas veterinarias de calidad contribuyen a proteger el estatus sanitario del país, preservar el acceso a destinos internacionales y fortalecer su reputación frente a los socios comerciales.
La articulación entre el sector público, el sistema científico y las empresas especializadas resulta fundamental. Los mayores avances se alcanzan cuando el conocimiento, la innovación y las políticas públicas convergen en un mismo objetivo: anticipar riesgos, proteger la producción, acompañar el crecimiento de la actividad y mantener la vigilancia para resguardar la calidad de los productos que protegen a nuestros rodeos.
Dentro de ese entramado, los laboratorios veterinarios cumplen un papel central. Desarrollan herramientas para prevenir y controlar enfermedades en los animales y las zoonosis, invierten en investigación, incorporan tecnología y generan capacidades que fortalecen la autonomía sanitaria del país. Contar con una industria nacional innovadora permite responder con mayor agilidad ante nuevos desafíos y consolidar a la Argentina como un proveedor confiable de alimentos.
La prevención, además, continúa siendo la estrategia más eficiente tanto desde el punto de vista sanitario como económico. Evitar la aparición de enfermedades protege la productividad de los establecimientos, reduce pérdidas, favorece el bienestar animal y aporta previsibilidad a toda la cadena. Esta mirada adquiere aún más relevancia en un escenario marcado por una mayor circulación global de personas, animales y mercancías.
Consolidar el liderazgo exportador argentino exige sostener la inversión en ciencia, tecnología y capacidades de control. La competitividad no se construye solamente en los establecimientos productivos, sino también en los laboratorios, en los sistemas de vigilancia y en el trabajo coordinado entre las instituciones.
En un mundo que demanda calidad, pero también previsibilidad y credibilidad, la confianza sanitaria constituye una ventaja decisiva. Cuidarla no significa únicamente proteger la producción: implica fortalecer el futuro de las exportaciones y del desarrollo agroindustrial argentino.
Por Fernando Matticoli, Director Comercial de CDV



