A medida que avanza el verano y el ciclo ganadero entra en su primer bimestre, el productor confirma que no hay lugar para la pausa y se toman decisiones clave que definen el año ganadero
Lejos de un período de receso, enero y febrero se consolidan como meses decisivos para ordenar el negocio, analizar costos y márgenes, y ajustar las decisiones estratégicas que marcarán el rumbo de todo el ciclo ganadero.
En la actualidad, la alimentación representa el 73% del costo directo de los planteos ganaderos, impulsada principalmente por la suplementación y el manejo de verdeos, de acuerdo con un informe sectorial elaborado por CREA y la Bolsa de Comercio de Rosario, lo que refuerza la necesidad de maximizar la eficiencia del sistema. “Hoy el productor tiene que mirar el sistema completo todos los días. No alcanza con producir bien: hay que comprar y vender mejor”, explica Emilio Herz, CEO de deCampoaCampo, el mercado ganadero digital más grande del país. “La información y la agilidad para operar se volvieron tan importantes como el manejo del rodeo”, suma.
En este escenario, el verano se convierte en un período clave de análisis, con grandes ejes que concentran la atención del productor ganadero:
1. Lectura fina y decisiones anticipadas
Cada vez más productores usan el verano para asegurarse márgenes, fijar precios y ordenar flujos de caja antes de que llegue el pico de demanda. Con la campaña forrajera en pleno desarrollo y las principales definiciones reproductivas ya tomadas, el diagnóstico productivo es clave: disponibilidad real de pasto, estado corporal del rodeo y carga animal posible. Ese análisis determina si conviene vender, retener, recriar o encerrar hacienda, en un contexto que exige flexibilidad y rapidez en la toma de decisiones. “Si bien todavía hay cierta incertidumbre, la perspectiva para 2026 es buena, con señales que nos hacen optimistas. El año pasado hubo una recomposición de precios en general, que hacen que los números para toda la cadena ganadera cierren, tanto para cría, como recría y engorde, pero sin dudas, la clave va a ser seguir buscando la eficiencia”, desarrolla Pedro López Meyer, Gerente de planificación, soporte y gestión de deCampoaCampo.
En este punto, el uso de herramientas digitales empieza a marcar diferencias: “lamentablemente seguimos viendo que el agro sigue atrasado en materia de digitalización, por eso, desde deCampoaCampo lo que queremos es facilitarles el acceso a los productores con una herramienta que es fácil de usar y que soluciona su gestión comercial y financiera: puede monitorear precios de mercado en tiempo real, comparar alternativas comerciales y cerrar operaciones de manera competitiva y sin fricción alguna, reduciendo la incertidumbre y mejorando la planificación financiera, logrando así eficientizar sus procesos”, cuenta Lopez Meyer.
2. Mercado: señales que se confirman y expectativas moderadas
Entrado el año, el mercado ganadero ratifica un escenario de cautela para la mayoría de las categorías. La oferta continúa siendo limitada, tanto por estrategias de retención como por condicionantes climáticos en distintas regiones, lo que permite sostener los valores registrados hacia fines del año pasado.
La demanda se mantiene activa pero selectiva. Feedlots y recriadores siguen presentes, aunque con un análisis más fino de los números. En este contexto, la expectativa dominante es de valores firmes o con mejoras graduales, más que de subas abruptas.
Además del mercado interno hay que mirar afuera: “cuando empezamos a ver al mundo notamos que se abren mercados y que los precios van a acompañar. Si vemos lo que vale un ternero en EE.UU, por ejemplo, y lo que vale en Argentina -que pensamos está en un valor excelente-, nos damos cuenta que en Estados Unidos vale el doble, lo que no deja de ser una muy buena oportunidad para los productores argentinos. En un mundo que exige y requiere más carne, tenemos una gran oportunidad con precios firmes”, señala Lopez Meyer.
- Clima y costos: variables que no admiten demoras
Las condiciones climáticas del verano siguen siendo un factor determinante. Altas temperaturas, lluvias irregulares y focos de incendios obligan a un manejo dinámico del sistema productivo. Se observan ajustes de carga, ventas anticipadas y recrías más cortas de lo inicialmente planificado.
El objetivo central es preservar el capital productivo. En paralelo, los costos elevados obligan a un control exhaustivo de cada variable del negocio. Alimentación, sanidad y suplementación concentran buena parte del análisis, al igual que el costo financiero y los plazos de pago.
En este contexto, las billeteras virtuales o “wallets agropecuarias” logran ofrecer soluciones a las necesidades de los productores:“el negocio ganadero tiene una dinámica financiera muy particular. Son pocos cobros de montos grandes contra muchos egresos pequeños repartidos en el mes. Las billeteras digitales vinieron a resolver ese desfasaje estructural, dando mayor flexibilidad y eficiencia”, explica Herz, que a través de deCampoPagos, la primera y única wallet agropecuaria de Argentina, le permite al productor administrar el saldo de sus ventas de manera 100% flexible, pudiendo adelantar o atrasar pagos, lo que le da un mayor control financiero, especialmente en un contexto donde la relación compra-venta es clave para sostener la rentabilidad.
Un productor más profesional y conectado
El escenario actual consolida un cambio de perfil en el productor ganadero. La intuición sigue siendo importante, pero cada vez más respaldada por datos, registros productivos y herramientas digitales que permiten comparar resultados y reducir el margen de error.
“El productor argentino está más profesional que nunca. La digitalización no reemplaza la experiencia, la potencia”, concluye Herz. “Quien logra integrar producción, información y mercado tiene más chances de atravesar un año desafiante con mejores resultados”.


