Los ensayos realizados en distintas regiones del país ratificaron el potencial de los híbridos de la compañía. Sanidad, rendimiento y materia grasa son los pilares de una estrategia de mejoramiento que busca posicionar a la marca entre las principales referencias del mercado girasolero.
El crecimiento que viene mostrando el girasol en las principales regiones productivas del país encuentra respaldo en un factor clave: la evolución genética. En ese escenario, Zeta Semillas cerró una campaña de ensayos con resultados que refuerzan su apuesta por el cultivo y consolidan el desempeño de materiales que ya comienzan a ganar protagonismo en distintos ambientes productivos.
“El balance es muy positivo, aunque más que sorprendernos, estos resultados nos confirman. Confirman el trabajo de fondo que la empresa viene haciendo en mejoramiento genético”, aseguró Santiago Zapiola (h), gerente comercial de la firma.
Los datos obtenidos en redes públicas y privadas mostraron un desempeño destacado del híbrido ZT 74L74 CL, que logró ubicarse por encima del promedio en prácticamente todos los ambientes evaluados. Según detalló el gerente, el material fue el más destacado en Pergamino, superó la media en Reconquista, Bolívar y Balcarce, y también lideró ensayos privados en Santa Fe.
“La conclusión es clara: el ZT 74L74 CL tiene plasticidad, estabilidad y adaptabilidad. Rinde bien en la región norte y en el sur pampeano, en ambientes buenos y en ambientes restrictivos. Eso no es casualidad”, remarcó.
LOS HÍBRIDOS QUE EMPIEZAN A MARCAR EL CAMINO
Además de los resultados del ZT 74L74 CL, la empresa destacó la validación de sus nuevos materiales de ciclo completo. Los híbridos ZT 7699 CL y ZT 7500 CL tuvieron un sobresaliente debut en la red Ojos del Salado, una de las más reconocidas del oeste bonaerense y La Pampa.
El ZT 7699 CL alcanzó el primer puesto en Trebolares con 5.463 kilos bonificados por hectárea, además de ubicarse entre los mejores en Trenque Lauquen y América. En la evaluación general de la red, integrada por 19 híbridos comerciales, finalizó en el cuarto lugar, mientras que el ZT 7500 CL ocupó el octavo puesto.
Los resultados también fueron respaldados por evaluaciones realizadas en General Pico y otros ensayos de referencia, mientras que en el sudeste bonaerense el ZT 74L74 CL volvió a mostrar consistencia en evaluaciones realizadas junto a INTA Balcarce, Latitud Sur, Gastón Therisod y Cortese.
A su vez, Santa Fe volvió a confirmar la excelente adaptación de los materiales de la compañía en distintas condiciones productivas, con destacados desempeños en las redes de INTA Reconquista, INTA Rafaela, INTA Malabrigo y los ensayos de Agrozona en Avellaneda y Malabrigo.
Los tres ejes del mejoramiento
Para Zapiola, la genética moderna exige mucho más que rendimiento. El desafío actual pasa por desarrollar híbridos capaces de combinar productividad, calidad y estabilidad sanitaria.
“El productor girasolero de hoy no busca un solo atributo: busca un paquete. Y en ese paquete, la materia grasa dejó de ser un plus para ser una exigencia”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que tanto el ZT 74L74 CL como los nuevos ciclos completos lograron combinar elevados rendimientos con niveles de materia grasa que oscilaron entre el 50 y el 54%, un aspecto cada vez más valorado por la industria.
Sin embargo, el principal foco del programa de mejoramiento está puesto en la sanidad. La empresa trabaja con herramientas de última generación basadas en marcadores moleculares para identificar y apilar genes de resistencia que permitan adelantarse a los principales desafíos sanitarios del cultivo.
“Nosotros hablamos de rendimiento con un paquete sanitario robusto, porque sin ese paquete el rendimiento no llega al camión”, resumió.
La estrategia se apoya sobre tres pilares definidos: sanidad, rendimiento y materia grasa. El objetivo es avanzar cada año con híbridos de alta performance, capaces de sostener productividad en distintos ambientes y con un perfil sanitario sólido que les otorgue mayor estabilidad frente a las crecientes exigencias productivas y climáticas.
EXPANSIÓN Y GENÉTICA QUE BUSCA PROTAGONISMO
El gerente comercial de Zeta Semillas considera que el momento que atraviesa el girasol tiene bases sólidas y perspectivas de largo plazo. Con una superficie que alcanzó las 2,8 millones de hectáreas durante la campaña 2025/26, el cultivo volvió a posicionarse como una alternativa estratégica para numerosas regiones agrícolas.
“El girasol está en un momento excepcional. Esto no es un rebote casual: hay fundamentos estructurales detrás. Desde Zeta Semillas creemos que este crecimiento llegó para quedarse y queremos ser parte activa de su expansión”, afirmó.
En ese contexto, destacó el rol que puede desempeñar la genética desarrollada localmente para acompañar el objetivo sectorial de volver a las cuatro millones de hectáreas sembradas.
“Lo que muestran estos ensayos es que materiales desarrollados en Argentina, con germoplasma y selección locales, pueden competir de igual a igual con las multinacionales del sector. La genética argentina llegó a un nivel de excelencia que habla por sí solo”, señaló.
ESPECIALIDADES Y VALOR AGREGADO
La mirada de la empresa no se limita al mercado tradicional. Zeta Semillas viene fortaleciendo su participación en segmentos diferenciados, especialmente en alto oleico y especialidades.
Según explicó Zapiola, la firma es actualmente la única que participa simultáneamente en los cuatro segmentos comerciales del cultivo: linoleico, alto oleico, confitero y estriado.
“La industria alimentaria envía señales muy claras: quieren aceites más saludables, más estables y de origen trazable. El aceite alto oleico responde exactamente a esa demanda”, indicó.
Para el entrevistado, la tendencia de los próximos años estará marcada por la diferenciación, la trazabilidad y la generación de valor agregado en origen. Y para responder a esas exigencias, considera que la genética seguirá ocupando un lugar central en la evolución del negocio girasolero argentino


