Una alianza estratégica transforma la carne de un commodity a un producto con historia

A través de una integración vertical que une la producción a campo de Agropemar con la visión 360 de la consignataria Trade Food y la tecnología de faena de TF Carnes, Luis Marchi y Tomás Castro Sugasti consolidan un sistema de trazabilidad total que prioriza el bienestar animal y la transparencia hacia el consumidor.

En el dinámico escenario de la ganadería argentina, la búsqueda de la “verticalidad” -el control total de la cadena desde el campo hasta el plato- ha dejado de ser un ideal para convertirse en una realidad tangible en San Antonio de Areco.

Ese modelo de éxito es el resultado de la sinergia entre Luis Marchi, titular de la boutique LM Carnes, y la coordinación de las tres partes a través de Tomás Castro, CEO de Trade Food y su brazo de faena, TF Carnes.

Una base del proyecto se asienta en Agropemar, una empresa familiar de tercera generación que gestiona unas 13.000 hectáreas en la zona. Bajo la dirección de Marchi, ingeniero agrónomo, la firma realiza el ciclo completo: cría, recría y engorde a corral.

Un diferencial clave es la autogestión del alimento: la empresa produce su propio maíz, que es procesado en una planta de alimento balanceado interna para nutrir a la hacienda,.Esta estructura permite que LM Carnes seleccione minuciosamente los animales que irán a faena, garantizando una calidad constante.

En tanto, es en el eslabón de la transformación donde el rol de Tomás Castro se vuelve fundamental. Como conector e intermediario a través de Trade Food y TF Carnes, Castro ha facilitado la integración de Luis Marchi con una estructura de faena, despostada y distribución de vanguardia para que Luis Marchi pueda comercializar su propia carne en una carnicería de su pueblo: San Antonio de Areco.

Para Castro, el objetivo trasciende la simple venta de carne. Su planteo se centra en tres pilares estratégicos. En primer lugar, Castro destaca la importancia de “contar la historia” detrás de cada corte. El objetivo es que el consumidor final conozca el origen del animal y el esfuerzo productivo de la familia Marchi, logrando así diferenciar el producto de un simple commodity.

La integración no solo busca eficiencia, sino el cumplimiento estricto de protocolos de bienestar animal en la logística y el manejo de la hacienda, asegurando un producto de primera calidad desde el origen.

Además, Castro subraya que esa alianza une empresas con valores similares y un alto grado de profesionalismo en cada etapa: desde el novillo de Marchi hasta el “know-how” en el despostado y porcionado al vacío de TF Carnes.

Este es un modelo de integración 360 que nos gustaría replicar con otros productores. Salirnos de la sospecha del rinde de la carne a un conocimiento total e integral, donde la cadena y los beneficios se comparten proporcionalmente, como TF consignataria estamos siempre buscando modelos de integración que evolucionen la comercialización de la carne en Argentina.

Innovación en el mostrador
El resultado de esta unión llega al local de LM Carnes en San Antonio de Areco envasado al vacío. Esta técnica, aunque incrementa los costos operativos en aproximadamente un 10% debido al packaging y la logística de frío, garantiza estándares de higiene superiores y una terneza óptima.

La oferta incluye cortes tradicionales como asado de tira y entraña, pero también especialidades de nicho como picaña, tomahawk y bife de chorizo sin cordón, entre otras.

La hoja de ruta de esta integración contempla llevar la información al siguiente nivel. Marchi y Castro proyectan la implementación de códigos QR en el etiquetado. Esta herramienta permitirá al cliente conocer la procedencia exacta del animal, quién lo crió e incluso la huella de carbono generada durante su engorde.

“No es solo vender carne, es el trato especial desde el productor hasta que llega a la góndola”, concluye Castro, reafirmando que el futuro del sector reside en la trazabilidad y la conexión emocional con el consumidor.