Desde Supra Semillas recomiendan combinar genética de alto potencial, flexibilidad en la fecha de siembra y un paquete tecnológico de calidad para aprovechar las buenas reservas de humedad, sin perder de vista los riesgos asociados a los excesos hídricos.
De cara a una campaña de maíz que podría estar marcada por una elevada disponibilidad de agua, el manejo agronómico vuelve a ocupar un lugar central en la definición del rendimiento. En este contexto, la elección del híbrido, la fecha de siembra, la densidad y una estrategia eficiente de fertilización serán determinantes para transformar las buenas condiciones hídricas en potencial productivo.
Desde Supra Semillas, la recomendación pasa por trabajar con materiales de alto potencial y, al mismo tiempo, con una amplia ventana de adaptación a diferentes fechas de siembra. Fernando Giachetti, gerente de Desarrollo de Producto de la marca, destacó el posicionamiento del S3972 VIP3 como una de las alternativas para enfrentar este escenario.
“En un año así priorizamos híbridos de alto potencial y amplia versatilidad de siembra, como el S3972 VIP3. Con siembra temprana y un buen paquete tecnológico alcanza los techos de rendimiento buscados, y si los excesos hídricos, como napas altas o lluvias frecuentes, obligan a atrasar la siembra, el productor puede mover la fecha de siembra sin resignar rinde”, explicó Giachetti.
Fertilización fraccionada y monitoreo de napas
El especialista remarcó que el pronóstico de un Niño extremo no debe llevar a tomar decisiones uniformes para todos los ambientes. Por el contrario, será necesario ajustar el manejo de acuerdo con las características de cada lote y monitorear especialmente aquellas situaciones donde el exceso de agua pueda comprometer el desarrollo radicular.
“Con un Niño extremo la clave es fraccionar la fertilización para reducir las pérdidas de nitrógeno por lixiviación y desnitrificación, muy frecuentes en años húmedos”, señaló Giachetti. En este sentido, la estrategia nutricional adquiere especial relevancia para sostener la eficiencia del fertilizante y evitar que una parte importante del nitrógeno aplicado se pierda antes de ser aprovechado por el cultivo.
El manejo de la napa también aparece como un punto crítico. “Donde hay napa, conviene monitorearla y evitar sembrar con niveles por encima de 1,4 metros para no exponer las raíces a anaerobiosis”, indicó el gerente de Desarrollo de Producto de Supra Semillas.
A la vez, la genética seleccionada deberá acompañar ese manejo. En campañas con elevada humedad, además de buscar rendimiento, será necesario prestar especial atención al perfil sanitario de los materiales, debido a la posibilidad de que aparezcan enfermedades favorecidas por las condiciones ambientales.
Genética, sanidad y flexibilidad frente al Niño
“En genética buscamos híbridos rendidores y, sobre todo, sanos: en estas campañas aparecen enfermedades poco habituales, como las bacteriosis”, advirtió Giachetti. Dentro de ese esquema, destacó nuevamente al S3972 VIP3 por la combinación de atributos que presenta para este tipo de campaña.
“El S3972 VIP3 combina excelente sanidad con un ciclo corto que permite cosechar temprano y escapar a los problemas de piso”, detalló. La posibilidad de adelantar la cosecha adquiere particular importancia en un año con lluvias frecuentes, donde las condiciones de transitabilidad pueden convertirse en una limitante adicional al momento de ingresar a los lotes.
Sin embargo, desde Supra Semillas también plantean evitar una concentración excesiva del riesgo. “La señal Niño es fuerte pero no infalible: destinar todos los lotes a siembra temprana es riesgoso, reservar algunos lotes de buena calidad para siembras tardías ayuda a estabilizar el rendimiento”, sostuvo el especialista.
De esta manera, la estrategia recomendada contempla diversificar fechas de siembra y ambientes, utilizando la versatilidad de los híbridos como una herramienta para reducir la exposición a un único escenario climático.
Más potencial, pero con manejo ajustado al ambiente
En materia de densidad y fertilización, el escenario hídrico esperado también modifica el planteo. Según Giachetti, la menor probabilidad de que el agua sea la principal limitante permite pensar en estrategias más agresivas sobre el potencial productivo, siempre acompañadas por una inversión tecnológica acorde.
“El agua es la primera limitante del rendimiento y, en una campaña Niño, pesa mucho menos. Por eso la estrategia debería apuntar al máximo potencial: densidades altas acompañadas por un paquete tecnológico de calidad y, dentro de ese paquete, una fertilización fraccionada como pieza central”, explicó.
En cuanto al portfolio de Supra Semillas, además del S3972 VIP3, la marca de GDM identifica otros materiales con buen comportamiento frente a diferentes ambientes y fechas de siembra. “La estabilidad la aportan el S13-160 VIP3, el S19-120 VIP3 y el S3916 VIP3: combinados según la región ofrecen pisos de rinde altos, buena capacidad compensatoria y excelente sanidad”, destacó Giachetti.
A este grupo se suma el S7510, un híbrido especialmente adaptado a las condiciones del norte argentino. “Mención aparte merece el S7510, adaptado al norte del país y con excelente tolerancia a corn stunt”, concluyó.
Con este enfoque, Supra Semillas plantea una campaña en la que el potencial de rendimiento debe ir acompañado de capacidad de adaptación. La combinación de genética, fechas de siembra, densidad, nutrición fraccionada y monitoreo de las condiciones de cada lote aparece así como la estrategia para capitalizar una campaña con abundante agua, pero también con los riesgos que implica un escenario de excesos hídricos.



