El Congreso de Distribuidores del Agro (CDA) 2026 reunirá el 21 de abril, en el GoldenCenter, a referentes del sector para debatir eficiencia, costos y transformación digital en el canal comercial. Entre los ejes centrales, el especialista de la IAE Business School, Juan Pablo Cosentino, propondrá una mirada estratégica sobre los verdaderos cimientos de la innovación tecnológica en el agro.
En un momento de márgenes ajustados, mayores exigencias operativas y una acelerada irrupción de nuevas tecnologías, el canal de distribución del agro enfrenta decisiones estratégicas que ya no admiten postergaciones. La eficiencia operativa, el manejo de los costos logísticos y financieros, y el desarrollo del capital humano aparecen hoy como variables críticas para sostener la competitividad.
Con ese diagnóstico como punto de partida, el Congreso de Distribuidores del Agro – 4ª Edición (CDA 2026) propone una agenda enfocada en los desafíos reales que atraviesan productores, proveedores y distribuidores. El encuentro pondrá el foco en decisiones concretas, alejadas de recetas teóricas y con fuerte anclaje en la dinámica cotidiana del negocio.
En ese contexto, una de las disertaciones que genera mayor expectativa es la de Juan Pablo Cosentino, profesor asociado y director académico del área Operaciones y Tecnología del IAE Business School y de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral. Su propuesta apunta a ordenar la discusión sobre digitalización y a evitar errores estratégicos que, según advierte, son cada vez más frecuentes en las organizaciones.
EL DATO COMO BASE: SIN CIMIENTOS SÓLIDOS, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NO FUNCIONA
Para Cosentino, el debate tecnológico en el agro debe comenzar por un punto que muchas veces se pasa por alto: la calidad de los datos. Desde su perspectiva, hablar de inteligencia artificial sin resolver antes la base informacional (es decir, procesos y datos) es construir sobre terreno inestable.
El especialista advierte que muchas empresas intentan incorporar herramientas avanzadas sin haber consolidado previamente sus procesos. Por eso, plantea que el desafío actual no es solamente sumar tecnología, sino asegurar que la información que generan las organizaciones sea confiable, consistente y útil para la toma de decisiones.
“La estructura de los cimientos define lo que realmente se puede construir. Querer montar un edificio sobre un suelo, un cimiento o una estructura inadecuada es un camino al fracaso. Es empezar por el último piso de un edificio que todavía no existe. La tentación puede ser grande, pero el costo del fracaso es mucho mayor”, sostiene.
Y agrega que la calidad, la variedad, la validez y la veracidad de los datos que surgen de los procesos constituyen justamente esos cimientos. Cuando esa base es débil, las decisiones terminan apoyándose en lo que define como “respuestas intoxicadas”: conclusiones construidas sobre información incompleta, inconsistente o defectuosa.
UNA CADENA DIGITALMENTE FRAGMENTADA
Al analizar la situación actual del agro, Cosentino identifica una realidad que combina avances tecnológicos puntuales con debilidades estructurales en la gestión integral de la cadena. Según su diagnóstico, la cadena agroindustrial presenta niveles de madurez digital muy desiguales, lo que afecta su integración y limita la captura de valor.
En comparación con otras cadenas de suministro, el agro todavía aparece rezagado en términos de digitalización. La falta histórica de conectividad fue una de las grandes causas de ese atraso; sin embargo, el desafío actual ya no pasa solo por conectar, sino por avanzar en digitalización y transformación a partir de procesos ordenados.
“La cadena puede mostrar soluciones tecnológicamente muy sofisticadas en algunos puntos, pero eso no significa que esté digitalmente transformada. El problema suele estar en los procesos que unen a los eslabones: allí donde debería circular información, coordinarse decisiones y sincronizarse la acción, muchas veces persisten lógicas analógicas. Y cuando los vínculos entre actores no evolucionan al mismo ritmo que las soluciones, aparece un desacople estructural en la captura y la entrega de valor”, describe.
Para Cosentino, el problema de fondo no es solo que existan eslabones con distinto nivel de desarrollo, sino que la transformación digital todavía no logró consolidarse como una lógica compartida de ecosistema. No alcanza con que algunos actores se modernicen de manera aislada si el conjunto de la cadena no desarrolla capacidad para intercambiar información, interpretar señales y actuar de manera coordinada.
Desde esta mirada, la transformación digital del agro exige una visión ecosistémica: una lógica en la que los distintos actores puedan dialogar en un mismo lenguaje, a una velocidad compatible y con mayor coordinación. Cuando cada eslabón evoluciona por su cuenta, sin interoperabilidad ni articulación de procesos, lo que aparece no es transformación, sino una suma de modernizaciones parciales con bajo impacto sistémico.
Esa desconexión impacta directamente en la eficiencia, en la velocidad de respuesta y en la capacidad de captura de valor. Por eso, insiste en que el verdadero objetivo no es digitalizar por digitalizar, sino transformar datos en conocimiento y conocimiento en acción, para construir organizaciones y cadenas más ágiles, más adaptables y con mayor capacidad de respuesta.
“La digitalización debe ser el punto de partida de un proceso ya revisado, ordenado y optimizado, para luego poder transformarlo. Eso permite trabajar no solo sobre eficiencia y productividad, sino también sobre la capacidad de generar valor. La primera palabra de la transformación digital es transformación: rediseño y optimización de procesos. Ese orden importa”, afirma.
En esa línea, Cosentino subraya además que la ingeniería industrial tendrá un papel cada vez más relevante en esta etapa del agro, al aportar una mirada de procesos que debe complementarse con la visión agronómica. Cuando la digitalización no se incorpora de manera consistente en los procesos, agrega, la agilidad en la toma de decisiones se resiente, porque algunos eslabones permanecen excesivamente analógicos mientras otros avanzan mucho más rápido.
LIDERAZGO Y ESTRATEGIA: LA VERDADERA TRANSFORMACIÓN EMPIEZA EN LA DIRECCIÓN
Uno de los conceptos centrales que Cosentino llevará al escenario del CDA es la diferencia entre adoptar tecnología y transformar un negocio. Para el especialista, uno de los errores más frecuentes es creer que el valor transformacional surge automáticamente con la incorporación de herramientas digitales.
Desde su visión, el cambio profundo no nace de la tecnología en sí misma, sino de decisiones estratégicas tomadas por la conducción de las organizaciones.
“Ninguna tecnología, por sí sola, genera transformación. La transformación digital nace como una decisión estratégica que debe tomar el líder de cada eslabón, entendiendo que es un proceso continuo y no una implementacion tecnologica. Es esa decisión la que luego incorpora tecnología, y no al revés: incorporar tecnología no implica automáticamente transformar el negocio…la tecnología es un elemento efímero en un proceso de transformación digital, poner la tecnologia por delante de la estrategia es un error recurrente”, afirma.
En esa línea, sintetiza el mensaje que buscará transmitir al auditorio del Congreso: la digitalización es una condición necesaria, pero no suficiente. Sin una estrategia clara, sin liderazgo y sin procesos sólidos, la tecnología puede convertirse en una inversión costosa con escaso retorno, lo que alimenta luego los causales de baja adopcion de estos procesos.
“La digitalización, por sí sola, no implica transformación. Y cuando se desarrolla de manera incompleta o desordenada, difícilmente siente bases suficientes para lograr cambios profundos.”, concluye.
DISERTANTES DE NIVEL: UNA AGENDA CON FOCO EN LA GESTIÓN DEL NEGOCIO
Además de Juan Pablo Cosentino, el CDA 2026 contará con la participación de referentes y especialistas vinculados a la logística, la economía, la gestión empresarial y la innovación tecnológica en el agro.
Entre los disertantes confirmados se encuentran Marcelo Renzulli, Carlos Lamas, Soledad Fernández, Santiago Bulat y Sebastián Suárez.
También participarán Romina Verstraete, Germán Di Bella, María Sanguinetti, Virginia Putignano, Jerónimo Araujo Müller, Álvaro Moreno, Carlos Francescutti y Diego Peydro.
La propuesta del Congreso, en definitiva, apunta a ofrecer herramientas concretas para un canal de distribución que enfrenta un escenario cada vez más exigente, donde la eficiencia operativa, la gestión de datos y la conducción estratégica se consolidan como los verdaderos diferenciales competitivos.



