Día del Ingeniero Agrónomo: Guardianes del suelo y del saber.

En el marco por el Día del Ingeniero Agrónomo, BASF reúne voces referentes del sector para reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que atraviesa la profesión.

Cada 6 de agosto, Argentina celebra el Día del Ingeniero Agrónomo, una fecha que invita a reconocer el rol de estos profesionales en la producción de alimentos, el cuidado del ambiente y la innovación tecnológica en el agro. En un contexto de desafíos globales y transformaciones profundas, su figura se vuelve más estratégica que nunca. BASF comparte la mirada de distintos profesionales con el objetivo de reflexionar el camino transitado hasta aquí y los desafíos por venir.

Juan Pablo Migasso, gerente Senior de Cultivos de BASF, cuenta que este día le recuerda el momento, hace veintiún años, en el que eligió la profesión y menciona que tuvo la suerte de pasar todo ese tiempo en la compañía “viendo el desarrollo de muchísimas tecnologías importantes para la agricultura”. También comparte con convicción que él elegiría nuevamente esta profesión, si tuviera que volver al día que decidió ser Ingeniero Agrónomo.

Asimismo, Martín Gries, gerente Técnico de Investigación y Desarrollo de BASF, relata que la elección de la carrera de ingeniería agrónoma la realizó con total “libertad”. “Fue esa decisión la que me permitió realizarme como persona, como técnico profesional y como líder de colegas que han colaborado en sus tareas en tantos años. Además, me permitió desarrollar tecnologías exitosas que aportan al crecimiento de la agricultura, y que en definitiva favorecen al país y a la sociedad”, explica.

Al ser consultados sobre cuáles han sido los principales cambios en la formación académica de los ingenieros agrónomos en la última década y de qué modo la tecnología ha impactado en el ejercicio profesional, Gries asegura: “No hablaría de grandes cambios en la formación académica sino de adaptaciones y actualizaciones a nuevas tecnologías que nos desafían permanentemente de manera positiva para mejorar y ser más eficientes en nuestros agronegocios, y que también nos obliga a ser más responsables y eficientes en sus usos o aplicaciones”.

Por su parte, Migasso explica: “La tecnología y sus avances jugaran un rol clave en este aspecto y debemos estar siempre atentos y ser permeables a incorporar conocimiento.”

La Ingeniería Agonómica es una profesión en constante evolución y parte de sus desafíos es seguir formando profesionales para que puedan resolver las distintas problemáticas que se presentan, ya sea en el aula, en un laboratorio o asesorando productores o empresas para que las toda la cadena y los procesos funcionen mejor. En ese sentido, Marcelo Metzler, director de Organización Agroproductiva, destaca que esta fecha es una oportunidad para hacer balance: “Elegimos una carrera que tiene que ver con algo básico, que tiene que ver en cómo producimos los alimentos. Hoy trabajamos con datos, algoritmos y herramientas que antes eran impensables. Pero seguimos siendo técnicos que buscan resolver problemas concretos”.

La formación académica también se ha adaptado. Hoy se integran conocimientos de suelos, economía y biotecnología con análisis de datos, sustentabilidad y comunicación. “Ya no basta con saber producir; hay que entender de huella de carbono, uso eficiente del agua y conservación de biodiversidad”, agrega Metzler.

Para Eugenia Niccia, gerente del Programa REM Aapresid: “la tecnología requiere una capacitación continua, que permite evidenciar con mayor claridad los resultados de las decisiones técnicas”.

La irrupción de las nuevas tecnologías vinculada a la agricultura de precisión, la utilización de sensores y drones y el uso de la inteligencia artificial está reestructurando el ejercicio de la profesión. Al consultarle a Eugenia su mirada sobre cuáles son los desafíos que enfrentan los nuevos ingenieros y la profesión en Argentina y en el mundo asegura: “Hoy se exige mucho más del perfil comunicacional del profesional. No alcanza con hacer las cosas bien, también hay que saber mostrarlas y explicarlas, así como la presión por producir de forma más eficiente y sustentable, es una constante que atraviesa a la profesión creo que a nivel global”.

Por último, Marcelo Carmona, M Sc. Dr. Ingeniero Agrónomo y Profesor Titular de la cátedra de Fitopatología de la Facultad de Agronomía UBA, advierte en la necesidad de reivindicar la profesión cómo uno de los grandes desafíos: “El futuro en Argentina lo veo complejo si no se toman las reivindicaciones de la función del ingeniero agrónomo como parte de la solución y no del problema. En ese sentido, es necesario que nuestra profesión también participe de alguna forma en la gestión política y generación de ideas impulsoras de mejores realidades”. Y agrega: “Esta profesión resultará siempre imprescindible para mejorar la producción, la generación de alimentos, y todo aquello que está vinculado con la supervivencia y el bienestar”.

Celebrar y reflexionar sobre esta profesión es también renovar el compromiso desde BASF de hacer todo lo que está su alcance, para construir un futuro sustentable para la agricultura conectando la innovación, los clientes y la sociedad. En ese contexto, la formación continua y el diálogo con los agricultores y expertos del sector son parte importante de la ecuación. Porque detrás de cada alimento, cada solución innovadora y cada avance tecnológico, hay un profesional comprometido que eligió mejorar el mundo desde el campo.