El avance de la digitalización está cambiando también el mercado laboral del agro: compañías de sectores tradicionalmente alejados de la industria tecnológica comienzan a incorporar desarrolladores, especialistas en datos, ciberseguridad, infraestructura e inteligencia artificial.
En una economía del conocimiento donde la industria del software en Argentina ya supera los 160.000 empleos registrados y consolida su demanda de talento, se profundiza un fenómeno clave: la migración del desarrollo tecnológico hacia el corazón de las industrias tradicionales.
Hoy, la transformación digital ya no depende únicamente de la contratación de proveedores externos, sino del desarrollo de “hubs” o células tecnológicas in-house. “La transformación digital del agro ya no pasa solamente por incorporar una plataforma o contratar un proveedor tecnológico. En los últimos años transformamos el modelo operativo hasta conformar hoy un área de “Desarrollo Tecnológico” integrada por cerca de 70 profesionales en tecnología, casi un tercio de la nómina (con una estructura total de más de 200 colaboradores)”, cuenta Diego Kenny, gerente de Desarrollo Tecnológico de deCampoaCampo, el mercado ganadero digital más grande de Argentina.
Este caso testigo de la compañía ganadera, da muestra de la tendencia que se está desarrollando en el agro argentino, y con esto, la demanda de talento ya no se concentra exclusivamente en perfiles vinculados a la producción agropecuaria.
El nuevo perfil que busca el agro
Empresas del sector empiezan a competir también por especialistas que históricamente tenían como principales destinos a bancos, fintech, compañías de software y grandes empresas tecnológicas. Los perfiles que busca la “ganadería tech” reconfigura la demanda laboral del sector agropecuario: “en el caso de deCampoaCampo, las búsquedas actuales incluyen perfiles vinculados con ciberseguridad, arquitectura de datos, infraestructura, inteligencia artificial, diseño y liderazgo de producto, siempre con la premisa de incorporar personas que aporten tanto conocimiento como valores y calidad humana”, cuenta Mariano Gardino, gerente de Recursos Humanos de la firma.
El desafío, sin embargo, no consiste únicamente en conseguir profesionales con conocimientos técnicos. También aparece la necesidad de que esos perfiles puedan comprender cómo funciona una actividad con procesos, actores y problemas muy diferentes a los de una compañía tecnológica tradicional: “buscamos profesionales con una sólida base técnica pero, sobre todo, con curiosidad y empatía hacia el negocio agropecuario. Entender los problemas reales del productor o del consignatario es un diferencial y esa empatía se construye con personas que escuchan, colaboran y se involucran con el equipo y con el cliente”, agrega Gardino.
De la externalización a la soberanía tecnológica
La necesidad de contar con desarrollo de “hubs” o células tecnológicas in-house se da justamente ante la necesidad de adaptar las herramientas a procesos específicos del negocio ganadero: “trabajar con terceros nos mostró las dificultades de no controlar los tiempos de entrega ni la continuidad estratégica de los proyectos. Desarrollar un equipo propio dejó de ser una opción técnica para convertirse en una decisión de negocio”, explica Diego Kenny. Y su evolución se aceleró especialmente en los últimos años, de ocho personas en el área en 2018 se pasó a una estructura multidisciplinaria que actualmente reúne alrededor de 70 especialistas.
Tecnología aplicada a problemas concretos del agro
La particularidad de estos equipos in-house es que no trabajan sobre problemas tecnológicos abstractos, sino sobre procesos propios de cada industria. En el caso ganadero, esto incluye desde la comercialización de hacienda a distancia hasta la coordinación logística y la gestión de pagos. La plataforma desarrollada internamente en deCampoaCampo permite administrar operaciones de compra y venta de ganado y, en el área logística, trabajar sobre más de 1.000 viajes mensuales de una red de alrededor de 100 empresas de transporte.
La incorporación de tecnología también alcanzó el circuito financiero de la actividad. En 2021 nació deCampoPagos, una solución orientada a digitalizar parte de la gestión de pagos y administración de las operaciones de la cadena. “Hoy el desafío no es solamente programar. Es entender la matriz del negocio ganadero y desarrollar herramientas que resuelvan problemas operativos reales, incorporando nuevas tecnologías sin perder de vista la seguridad de las operaciones”, señala Kenny.
En el agro, donde la digitalización alcanza desde la comercialización y la logística hasta las finanzas y la toma de decisiones, la tecnología empieza a dejar de ser una herramienta complementaria para convertirse en una capacidad estratégica. El caso de deCampoaCampo ilustra cómo las actividades tradicionales de la economía argentina están absorbiendo habilidades de la industria del software, demostrando que hoy cualquier compañía —sin importar su rubro de origen— puede convertirse en una empresa de tecnología aplicada.



