Biológicos con respaldo científico: Biomagna acelera su expansión y avanza hacia el primer bioherbicida argentino

Con una facturación de u$s 6 millones y nuevos desarrollos en marcha, la compañía busca ampliar el alcance de la biotecnología en el agro argentino y diversificar su presencia hacia cultivos intensivos e industriales.

La biotecnología aplicada al agro dejó de ser una alternativa de nicho para convertirse en una herramienta cada vez más integrada a los sistemas productivos. En ese escenario, Biomagna busca consolidar su posicionamiento en el mercado argentino a partir de una estrategia que combina el desarrollo local con el acceso a tecnologías generadas en uno de los principales centros de investigación de biológicos de la región.

La compañía realizó recientemente una visita estratégica a Biooracle, el centro de investigación y desarrollo de Biotrop ubicado en Campinas, Brasil. El establecimiento es considerado dentro de la industria como uno de los principales polos de innovación en biológicos y concentra investigaciones que abarcan desde la microbiología y el control de plagas y enfermedades hasta la experimentación en cultivos extensivos e intensivos.

Para Biomagna, el vínculo con este centro constituye un diferencial estratégico. A través de su alianza exclusiva con Biotrop, la empresa busca trasladar al campo argentino tecnologías desarrolladas bajo protocolos de investigación de escala internacional y adaptadas a las necesidades de los distintos sistemas productivos.

De la investigación a la hectárea
El diferencial, según explican desde la compañía, está en la integración entre el trabajo de laboratorio y la validación a campo. En Biooracle, los equipos científicos especializados trabajan de manera articulada con las áreas de experimentación agrícola, lo que permite evaluar el comportamiento de las soluciones desde las primeras etapas de investigación hasta su aplicación en condiciones productivas.

“Los biológicos de alta performance no existen sin una inversión masiva en desarrollo. En Biooracle, la ciencia se organiza en binomios de investigación, destinados exclusivamente por área al estudio crítico de insectos, enfermedades y biofungicidas. Lo que otorga una calidad integradora inigualable es que estos científicos de laboratorio conviven y operan en el mismo tiempo y espacio con las áreas de experimentación agrícola a campo”, explicó Facundo Ramos, Gerente de Desarrollo de Biomagna.

El gerente de desarrollo sumó que “esta sinergia total, que abarca desde la microbiología pura hasta ensayos en cultivos extensivos e intensivos en un mismo predio, permite una mirada de 360 grados que garantiza resultados tangibles. Es este respaldo el que traemos a la Argentina”.

Con esta plataforma como respaldo, Biomagna viene ampliando su portfolio de soluciones biológicas para los principales cultivos extensivos. La propuesta contempla herramientas para distintas etapas del ciclo productivo, desde tratamientos de semillas y promoción del crecimiento hasta el manejo de enfermedades, insectos y situaciones de estrés ambiental.

Entre ellas se encuentran Promotor, que combina acción biofungicida, bionematicida y bioestimulante para tratamiento de semillas; Powertrop, orientado a potenciar el vigor vegetativo; Bioasis, destinado a mitigar situaciones de estrés hídrico y ambiental; y Biofree, un complejo bacteriano promotor del desarrollo radicular.

Más allá de soja, maíz, trigo y girasol
La estrategia también contempla herramientas específicas para problemáticas que ganaron relevancia en las últimas campañas. En ese grupo se encuentran Biokato, un bioinsecticida destinado al manejo de la chicharrita en maíz; Bioexos, de amplio espectro para el control de plagas; y Biocalda, un coadyuvante biológico desarrollado para mejorar la eficiencia de las aplicaciones.

A su vez, Biomagna comenzó a profundizar su presencia en cultivos regionales y de mayor valor por hectárea. Lastro, por ejemplo, es un biofungicida foliar orientado al manejo de enfermedades en producciones como maní y vid, ampliando el alcance de la plataforma tecnológica más allá de los grandes cultivos agrícolas.

Pero uno de los principales hitos que la compañía proyecta para el mercado argentino está relacionado con el desarrollo de un nuevo herbicida de origen biológico. Biomagna avanza con los ensayos que permitirán registrar el que, según la empresa, será el primer bioherbicida registrado en el país.

El desarrollo representa un paso relevante para una categoría que todavía tiene un espacio reducido dentro del mercado argentino de fitosanitarios y que busca ganar protagonismo a partir de nuevas herramientas de manejo. Los ensayos ya se encuentran en marcha y se desarrollan bajo protocolos orientados a garantizar la trazabilidad y el cumplimiento de los requerimientos regulatorios.

Una nueva etapa de diversificación
La expansión de Biomagna no se limita al desarrollo de nuevas soluciones. La compañía también proyecta ampliar su alcance hacia cultivos industriales y segmentos intensivos, como la horticultura y la floricultura, donde la incorporación de herramientas biológicas puede responder a necesidades productivas específicas.

El objetivo es aprovechar el conocimiento y las tecnologías desarrolladas por Biotrop para ingresar en mercados que todavía cuentan con un amplio margen de desarrollo en la Argentina. La estrategia contempla tanto bioestimulantes orientados a mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes como bioinsecticidas y otras soluciones destinadas al manejo de plagas y enfermedades.

La incorporación de biológicos como complemento al manejo agrícola tradicional responde a un proceso que, lejos de ser reciente, lleva décadas de evolución. “Es un proceso largo de adopción lenta, pero también constante”, señala Ramos.

El gerente de desarrollo destaca que los biofungicidas “ya son parte de la paleta de tratamientos de semilla para trigo y para soja en cualquier agronomía del país”. Sin embargo, el desafío ahora es ampliar ese abanico con nuevas herramientas, desde bioinsecticidas hasta segmentos aún poco explorados, como los bioherbicidas.

Con una facturación que ya alcanza los u$s 6 millones en el mercado argentino, Biomagna atraviesa así una etapa de expansión en la que la biotecnología deja de estar concentrada exclusivamente en los cultivos extensivos y comienza a ocupar un lugar más amplio dentro de la matriz productiva.

La apuesta combina investigación, diversificación y desarrollo de nuevas tecnologías, con la intención de acercar al productor argentino soluciones biológicas que ya se encuentran en la frontera de la innovación internacional.