El maíz encuentra señales alcistas y el clima vuelve a dominar el mercado global de granos

El mercado internacional de granos comienza a cambiar de foco, con precios más firmes impulsados por preocupaciones climáticas en Estados Unidos, Europa y el Mar Negro, mientras que en Argentina la lenta comercialización de soja y los retrasos en la cosecha de maíz agregan incertidumbre. “Estamos viendo que el mercado deja de mirar exclusivamente las variables financieras y vuelve a poner el foco en los fundamentos productivos”, sostiene Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

El mercado internacional de granos comenzó a mostrar un cambio de tendencia durante la última semana. Mientras el dólar se estabilizó tras haber alcanzado máximos de 13 meses y el petróleo perdió protagonismo como factor de influencia, las preocupaciones por el clima volvieron a ocupar el centro de la escena, impulsando una recuperación en los precios de los principales cultivos.

“El mercado empieza a incorporar nuevamente una prima climática. Ya no sólo preocupa Estados Unidos: la ola de calor en Europa y el estrés térmico en la región del Mar Negro también generan incertidumbre sobre la producción global de maíz y girasol”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

A esto se suma que los modelos climáticos internacionales confirman la consolidación de un evento El Niño, con expectativas de temperaturas extremas y alteraciones en el régimen de lluvias hacia fin de año. Paralelamente, Rusia enfrenta problemas logísticos derivados de una crisis de combustibles provocada por ataques a sus refinerías, mientras continúan las negociaciones entre Estados Unidos e Irán por la normalización del tránsito en el estrecho de Ormuz.

Maíz: demanda firme y preocupación climática
El maíz fue el cultivo que recibió las noticias más favorables. El informe trimestral de stocks del USDA sorprendió al mercado al ubicar las existencias estadounidenses 2,9 millones de toneladas por debajo de lo esperado, reflejando una demanda forrajera mucho más activa de la estimada. Esta información podría verse reflejada en el próximo informe WASDE del organismo, previsto para el 9 de julio.

Al mismo tiempo, la condición de los cultivos estadounidenses cayó un punto porcentual, mientras aumentan las temperaturas y los pronósticos de lluvias continúan modificándose semana tras semana.

En Europa, Francia atraviesa la peor ola de calor para el maíz en 26 años, con una producción estimada en apenas 9,5 millones de toneladas. Ucrania también enfrenta estrés térmico durante la floración, situación que ya motivó recortes en las proyecciones de cosecha.

“La combinación entre menores stocks, deterioro de los cultivos y problemas climáticos en distintas regiones está generando un escenario más favorable para los precios del maíz”, señala Romano.

En Argentina, la cosecha avanza lentamente por el exceso de humedad y alcanza el 52,9% del área, aunque mantiene un rendimiento promedio de 81,5 quintales por hectárea, lo que permite sostener una producción estimada en 64 millones de toneladas, muy por encima de los 49 millones de la campaña anterior.

La demora en la cosecha coincidió con una fila de buques superior a 3 millones de toneladas esperando carga, situación que impulsó subas puntuales en los precios disponibles para incentivar la entrega. Sin embargo, el fuerte aumento en el ingreso de camiones durante los últimos días comenzó a normalizar la situación.

“Si las lluvias vuelven a interrumpir la cosecha mientras continúan llegando los buques, podrían repetirse picos de precios por problemas logísticos. Pero, en términos generales, la presión de cosecha debería terminar empujando los valores disponibles hacia abajo”, advierte Romano.

Soja: mejora climática, pero persisten dudas por la demanda
En soja, el informe del USDA mostró una superficie sembrada y stocks levemente superiores a los esperados, mientras que la condición de los cultivos estadounidenses retrocedió al 65% entre buena y excelente, justamente cuando comienza la etapa crítica para la definición de rindes.

No obstante, la demanda continúa siendo el principal factor de preocupación. Las exportaciones semanales de Estados Unidos estuvieron muy por debajo de lo esperado, alimentando dudas sobre el ritmo de compras de China.

Además, aunque la industria aceitera norteamericana continúa procesando elevados volúmenes de soja, las plantas de biodiésel operan al 77% de su capacidad, muy lejos del 90% necesario para cumplir con los niveles de corte anunciados por la administración estadounidense. De mantenerse esta situación, el mercado teme que pueda reducirse el porcentaje obligatorio de mezcla, lo que afectaría la demanda de aceite de soja.

En Argentina, la cosecha ya prácticamente finalizó, pero la comercialización continúa muy retrasada. Sólo se vendió el 25% de la producción, frente a un promedio histórico del 29%, muy por debajo incluso del 37% registrado el año pasado, cuando la reducción temporaria de los derechos de exportación incentivó las ventas.

“Hay mucha soja almacenada en manos de los productores. Conseguir que ese volumen llegue a las fábricas y, sobre todo, que tenga precio, será uno de los principales desafíos de los próximos meses”, afirma Romano.

Trigo: buenas perspectivas locales, pero abundante oferta mundial
En trigo, el mercado continúa presionado por el avance de la cosecha en el hemisferio norte. Estados Unidos ya superó el 50% de recolección, Europa acelera los trabajos y el Mar Negro comienza a incorporarse a la oferta mundial.

Aunque Estados Unidos y Canadá reportaron menores superficies sembradas que las esperadas, la consultora Argus elevó la estimación de producción rusa a 91,2 millones de toneladas, cerca del segundo mayor registro histórico del país.

Australia, en tanto, redujo su perspectiva productiva por un clima excesivamente cálido y seco, aunque el mercado sigue esperando que sólo un agravamiento de esas condiciones pueda modificar el actual escenario de abundante oferta.

En Argentina, la siembra ya cubrió el 80,9% del área proyectada, favorecida por buenas condiciones de humedad y una baja en los costos de fertilización. Todos los lotes implantados presentan una condición entre normal y excelente.

Sin embargo, Romano advierte que la combinación entre una muy buena implantación y el lento ritmo de ventas del stock remanente de la campaña anterior podría derivar en una elevada disponibilidad de trigo durante la campaña 2026/27.

“Hoy el mercado descuenta una cosecha mundial muy abundante. La principal posibilidad de un cambio de escenario dependería de que aparezcan problemas productivos importantes en Australia asociados al desarrollo de El Niño”, concluye.

Fuente: Universidad Austral