En el marco del Día Nacional de la Avicultura, especialistas destacan el valor nutricional de una proteína que alcanzó los 49,4 kilos de consumo per cápita y se consolida como una de las más elegidas por los argentinos.
En Argentina, el pollo dejó de ser una alternativa para convertirse en protagonista. Según datos de la industria, durante 2025 el consumo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año[1], el nivel más alto de la historia y una cifra que lo ubica prácticamente a la par de la carne vacuna. Detrás de este crecimiento hay múltiples factores: su versatilidad en la cocina, su perfil nutricional y una producción cada vez más eficiente que permite ofrecer una proteína de calidad accesible para millones de familias.
El dato no sorprende a quien mira la góndola. En un escenario donde las personas buscan comer rico, sano y barato, el pollo ofrece algo simple y poderoso: nutrición de calidad a un precio accesible. Esa ecuación lo convirtió en la opción que crece, año tras año, en los hogares argentinos.
Una proteína con beneficios para todas las etapas de la vida
Más allá del precio, el atractivo del pollo empieza en su perfil nutricional. Es una carne magra y, al mismo tiempo, una fuente concentrada de proteínas: cada 100 gramos aportan alrededor de 22 gramos de proteína de alto valor biológico[2]. En términos prácticos, una sola porción diaria, equivalente a media pechuga o un muslo mediano, cubre más de la mitad de las proteínas que una persona necesita en el día.
La lista de beneficios sigue. El pollo combina bajo contenido de grasa con predominio de grasas insaturadas, las que cuidan la salud del corazón, y un aporte de sodio reducido: una porción representa apenas el 5% del máximo diario que recomienda la Organización Mundial de la Salud[3]. Suma además vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio[4]. Su sabor suave y su fácil digestión lo vuelven una de las primeras carnes que se incorporan en la alimentación infantil, y una aliada igual de valiosa para adolescentes, embarazadas, deportistas y adultos mayores. Pocos alimentos reúnen tanto en tan poco.
Una industria clave para alimentar al país y crecer en el mundo
Para que ese pollo llegue a la mesa, hay una industria que no se detiene. “Durante 2025 la producción nacional alcanzó 2,47 millones de toneladas, uno de los volúmenes más altos de la serie histórica, a partir de la faena de frigoríficos habilitados por SENASA de unas 750 millones de aves. La actividad se concentra en Entre Ríos y Buenos Aires, que juntas explican más del 90% del procesamiento del país, y se apoya en cuatro pilares: genética, nutrición, manejo y bioseguridad” cuenta Carlos Sinesi, Director Ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).
El impulso es también global. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyecta que la producción mundial de carne de pollo alcanzará un récord de 110,7 millones de toneladas en 2026, un 3% más que el año anterior y el tercer año consecutivo de crecimiento[5]. La carne aviar se afirma así como la proteína de más rápida expansión del planeta, y Argentina mira ese mapa con la vista puesta en exportar más teniendo más de 100 destinos habilitados y habiendo exportado a 74 países en el año 2025.
Todo empieza en la granja
La calidad que se valora en la mesa se construye mucho antes, en la salud de las aves. La prevención sanitaria y el bienestar animal dejaron de ser un detalle técnico para volverse la base de una producción eficiente y de un alimento confiable. Ahí, la ciencia veterinaria juega un papel decisivo.
“La salud animal es el primer eslabón de una cadena que termina en la mesa de las personas. Cuando trabajamos en prevención, vacunación y bioseguridad no solo protegemos a las aves, sino que contribuimos a producir alimentos seguros, de calidad y de manera sostenible. Ese es precisamente el espíritu del enfoque One Health”, explica Pablo Nervi, Gerente Técnico de la unidad de negocios de avicultura de MSD Salud Animal.
Ese hilo invisible, que conecta la granja con el plato, es el que sostiene la confianza. Argentina cuenta además con un excelente estatus sanitario que respalda sus productos avícolas dentro y fuera del país.
En el día de la avicultura, desde MSD Salud Animal, reivindicamos el crecimiento del consumo de pollo que refleja mucho más que una tendencia alimentaria. Habla de una proteína que combina calidad nutricional, accesibilidad y una producción respaldada por innovación, sanidad y bienestar animal. Un alimento cada vez más presente en la mesa de los argentinos y con un papel creciente en la alimentación del futuro.
[1] Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Anuario 2025 https://www.maizar.org.ar/documentos/anuario_cepa_2025.pdf
[2] Asociación Argentina de Licenciados en Nutrición (AALEN) https://www.aadynd.org.ar/diaeta/seccion.php?n=62
[3] Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP). https://www.cincap.com.ar/informacion-nutricional/
[4] Ministerio de Economía de la Republica Argentina – Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca https://alimentosargentinos.magyp.gob.ar/HomeAlimentos/seguridad-alimentaria-y-nutricion/fichaspdf/Ficha_28_pollo.pdf
[5] United States Department of Agriculture (USDA), informe Livestock and Poultry: World Markets and Trade, abril de 2026 https://apps.fas.usda.gov/psdonline/circulars/livestock_poultry.pdf


