El nuevo tablero de los agroinsumos: 80 operaciones muestran cómo las grandes compañías reconfiguran sus estrategias frente a los biológicos

Un estudio académico internacional, liderado por la Universidad Austral, sistematizó 80 interacciones entre empresas líderes de agroquímicos y fertilizantes sintéticos y firmas especializadas en soluciones biológicas. El trabajo muestra cómo las compañías tradicionales están combinando adquisiciones, alianzas, inversiones y acuerdos de distribución para incorporar estos productos a sus portafolios de investigación y de producto, en un mercado con fuerte potencial de crecimiento.

Los insumos biológicos vienen ganando protagonismo en la agricultura por su potencial para complementar a los agroquímicos y fertilizantes sintéticos con alternativas de menor impacto ambiental. Los bioestimulantes prometen mejorar la respuesta al estrés abiótico, la salud del suelo y la calidad de los cultivos; los biofertilizantes contribuyen a mejorar la fijación de nitrógeno y la solubilización de fósforo; y los productos de biocontrol apuntan a reducir dosis de químicos y a, potencialmente, contribuir a extender la vida útil de moléculas químicas ya utilizadas. Pero más allá de esas promesas técnicas, una pregunta empieza a ganar peso: ¿cómo se reconfiguran las grandes empresas tradicionales de insumos para incorporar estas soluciones a sus portafolios y a sus procesos de innovación?

Esa es la pregunta que aborda un estudio académico internacional liderado por Pablo Mac Clay, del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral y del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad de Bonn (Alemania). Publicado en la revista internacional Business Strategy and the Environment, el trabajo analiza las respuestas estratégicas de las firmas dominantes de la industria global de agroquímicos y fertilizantes sintéticos frente al surgimiento de los biológicos.

Para ello, los autores recopilaron y sistematizaron información pública de anuncios corporativos, reportes, informes de prensa, noticias y artículos especializados, e identificaron más de 80 interacciones entre grandes firmas y empresas desarrolladoras de biológicos en los últimos 15 años. Estas interacciones incluyen adquisiciones, alianzas y acuerdos de colaboración, así como inversiones.

A partir de ese análisis, el estudio identifica cinco estrategias principales. La primera es la expansión de portafolio, cuando una firma incorpora productos biológicos ya desarrollados para ampliar rápidamente su oferta. La segunda consiste en acuerdos de marketing y distribución, que permiten comercializar productos de terceros aprovechando redes ya consolidadas. La tercera apunta a la búsqueda de complementariedades en plataformas tecnológicas, combinando capacidades científicas y de I+D entre empresas. La cuarta se orienta al desarrollo conjunto de productos específicos. Y la quinta responde a la lógica de explorar una ventana de oportunidad tecnológica, mediante inversiones en compañías con tecnologías todavía en desarrollo pero con potencial futuro.

Según el trabajo, estas estrategias reflejan el intento de las grandes compañías por encontrar un equilibrio entre su negocio principal y el avance de productos que responden a una lógica técnica y comercial sumamente distinta. A diferencia de los insumos sintéticos tradicionales, los biológicos suelen requerir desarrollos más adaptados a contextos productivos específicos, nuevos aprendizajes técnicos, otras formas de trabajo con distribuidores y, fundamentalmente, una nueva forma de llegar a los productores. Por eso, el proceso de incorporación no pasa solamente por sumar nuevos productos, sino también por construir capacidades.

En ese sentido, el paper muestra que las firmas tradicionales están atravesando una transición que combina el aprovechamiento de capacidades existentes con exploración de nuevas tecnologías. Mientras la I+D interna continúa apoyándose en sus fortalezas históricas, las adquisiciones, inversiones y alianzas funcionan como mecanismos para acelerar la entrada al segmento biológico, ganar conocimiento y reducir riesgos en un terreno todavía en consolidación.

Más que anunciar un reemplazo de los insumos químicos, el estudio sugiere que el escenario que emerge es uno de mayor integración entre tecnologías. Los biológicos aparecen, por ahora, sobre todo como un complemento dentro de estrategias más amplias de protección de cultivos y nutrición vegetal. En ese marco, la pregunta ya no es sólo si estas soluciones seguirán creciendo, sino cómo las empresas que dominan el mercado global de insumos agrícolas moldearán su escalamiento, comercialización y adopción.

Además, de Pablo Mac Clay, figuran como autores del estudio son Guillermo Bort y Roberto Feeney, del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral; y Jorge Sellare, del Forest and Nature Conservation Policy Group de Wageningen University & Research, en los Países Bajos.

Fuente: Universidad Austral