Ensayos conducidos en condiciones reales de producción validan el potencial de formulaciones nanotecnológicas desarrolladas en Argentina para mitigar el impacto del cambio climático y sostener la productividad agrícola.
En el marco del Congreso Aapresid, se presentó una nueva evidencia sobre el uso de nanotecnología para mejorar la respuesta de los cultivos frente al estrés abiótico, con resultados obtenidos a campo en soja y maíz.
El informe llamado “Nanotecnología agrícola: de los mecanismos de acción a los resultados en soja, maíz y trigo”, se expuso como un hito para el país de la mano de Cycle F. El eje central de la presentación demostró que la nanotecnología aplicada a la mitigación del estrés abiótico ya no se limita a una hipótesis de laboratorio. Cuenta con respuestas medibles en condiciones reales de producción, evaluadas por especialistas agronómicos.
Los resultados fueron presentados por el Ing. Agr. Wenceslao Tejerina, director de AgroEstrategia Consultores, el Ing. Agr. Gerardo Quintana, de AgroNord Estudio Agronómico y la Dra. Romina Giacometti, investigadora del CONICET, quienes explicaron los fundamentos científicos de la tecnología y su interacción con procesos biológicos vinculados con el metabolismo, la respuesta frente al estrés y la construcción del rendimiento.
Soja: respuesta significativa en ambiente de alto potencial
Uno de los casos centrales del informe es el ensayo conducido en Rojas, provincia de Buenos Aires, durante la campaña 2025/26. El trabajo evaluó un bioestimulante no biológico basado en nanotecnología como tratamiento de semillas, aplicación foliar y mediante estrategias combinadas, sobre una variedad de alto rendimiento.
El cultivo se desarrolló en un lote de alto potencial productivo y atravesó hacia fines de enero un período de altas temperaturas y baja disponibilidad hídrica, con apenas 39 milímetros de precipitaciones registradas en el mes. A pesar de estas condiciones adversas, todos los tratamientos evaluados superaron el rendimiento del lote testigo. La estrategia de mayor respuesta, que combinó tratamiento de semillas con tres aplicaciones foliares, alcanzó 5.429 kg/ha, frente a 5.019 kg/ha del control. La diferencia fue de 409 kg/ha, equivalente a un incremento del 8,2%.
El análisis estadístico detectó diferencias altamente significativas en rendimiento y peso de mil granos. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en implantación, cobertura, número de vainas ni número de granos. Esto indica que la mejora no se explicó por un mayor crecimiento vegetativo general, sino principalmente por una mayor capacidad de llenado y construcción del peso final de los granos. Tampoco se observaron síntomas de fitotoxicidad ni otros inconvenientes asociados con las aplicaciones. “Lo más relevante fue comprobar que la tecnología respondió en un ambiente de alto potencial productivo, donde habitualmente resulta más difícil generar una mejora adicional. Todos los tratamientos superaron al testigo y la combinación del tratamiento de semillas con las aplicaciones foliares mostró el mayor potencial de respuesta”, señaló el Ing. Agr. Wenceslao Tejerina y agrega: “Todos en los campos temenos stress oxidative y stress abiótico, lo que produce un 65% de pérdida potencial y debemos empezar incorporrar este tipo de soluciones para mitigarlo”
Tejerina destacó además el carácter complementario de las distintas aplicaciones: “La respuesta más alta se obtuvo al integrar el tratamiento de semillas con aplicaciones durante el ciclo. Esto muestra que la tecnología puede incorporarse mediante estrategias complementarias, acompañando distintas etapas de definición del rendimiento”.
Maíz: hasta 14% de incremento en Chaco
El segundo caso corresponde a un ensayo realizado en General Pinedo, sudoeste de Chaco, en un ambiente de productividad media bajo sistema de siembra directa. El trabajo comparó un testigo con aplicaciones de la formulación nanotecnológica en los estadios V6, VT y mediante una estrategia combinada V6+VT. (En el cultivo de maíz, V6 es el estadio con seis hojas desarrolladas donde se define el número potencial de hileras de la mazorca; VT es el espigamiento o floración masculina donde la planta libera polen; y la estrategia V6+VT es un manejo nutricional o sanitario dividido en dos momentos clave para asegurar el rendimiento)
El rendimiento promedio del testigo fue de 6.072 kg/ha. La aplicación en V6 alcanzó 6.427 kg/ha, un incremento del 6%; la aplicación en VT llegó a 6.702 kg/ha, con una mejora del 10%; y la combinación V6+VT alcanzó 6.926 kg/ha, equivalente a un incremento del 14% frente al testigo. “La respuesta fue creciente desde la aplicación en V6 hasta la estrategia combinada en V6 y VT. El tratamiento realizado en ambos momentos alcanzó un 14% más de rendimiento que el testigo. Pero el dato más importante no es solamente el resultado final: el análisis de sus componentes permite entender cómo el cultivo construyó esa diferencia”, explicó el Ing. Agr. Gerardo Quintana y agrega: “En este ensayo, el rendimiento estuvo estrechamente relacionado con el peso de los granos. Esto aporta una señal fisiológica concreta y permite interpretar la respuesta como una mejora en la eficiencia con la que la planta sostuvo la construcción del rendimiento”.
¿Cómo actúa la nanotecnología en la planta?
El estrés abiótico provocado por sequía, temperaturas extremas, heladas y otros eventos ambientales altera el metabolismo vegetal, afecta los procesos reproductivos y puede limitar la expresión del potencial de rendimiento. La formulación nanotecnológica incluye zinc, manganeso y otros micronutrientes. Por su escala y sus propiedades fisicoquímicas, las nanopartículas presentan una elevada superficie específica y una interacción diferente con los tejidos vegetales respecto de materiales de mayor tamaño. “El verdadero avance consiste en vincular una formulación nanotecnológica con respuestas agronómicas medibles y con procesos biológicos que permiten explicarlas”, afirma Rodrigo Pontiggia, cofundador de Cycle F, empresa esponsable del desarrollo de la tecnología. “La nanotecnología aplicada a la respuesta frente al estrés abiótico está dejando de ser una posibilidad teórica. Hoy contamos con resultados a campo, evaluadores agronómicos reconocidos y evidencia fisiológica que permite avanzar desde la promesa científica hacia una herramienta productiva”, agregó. Además de su respuesta agronómica, se trata de un bioestimulante no biológico que no requiere cadena de frío y fue concebido para incorporarse al manejo habitual de los cultivos. Estas características reducen la complejidad logística y facilitan su adopción a escala productiva.



