En su segunda participación, una familia correntina volvió a subirse al podio en la Expo Rural y ratificó el potencial de su proyecto.
En San Jaime de la Frontera, localidad ubicada casi al límite entre Entre Ríos y Corrientes, la familia Schiro decidió hace 2 años abrir su propia cabaña. Es la segunda vez que se presentan con su genética en Palermo, y en ambas ocasiones fueron premiados.
“Cabaña de La Frontera” es un proyecto iniciado por Rodolfo junto a sus hijos Tomás, de 24 años, y Manuela, de 22. Es la tercera generación familiar dedicada a la ganadería que optó por impulsar la inversión en genética y fue reconocida en las pistas de la Expo Rural de Palermo.
El año pasado, en co-propiedad con Cabaña Santa Cecilia, hicieron su primera participación con “Potra” y obtuvieron el tercer premio en la categoría Vaquillona Menor. Este año, “Potra” fue elegida Reservada Campeón Vaca Joven y la cabaña compitió además con terneros macho y hembra Shorthorn Plus, ambos Campeones de la raza.
“Empezar como cabaña directamente en Palermo fue como debutar jugando un Mundial”, ilustró Tomás, quien tuvo sus primeras experiencias en la Exposición y destaca la importancia de competir para “darle un plus” a su genética.
Además de trabajar con Shorthorn, raza con mucha tradición en su familia, y Shorthorn Plus, la cruza con ejemplares británicos, su cabaña se aboca también a los Hereford y, a futuro, planea incluir Angus.
“Queríamos probar otra alternativa más al negocio y buscar nuevos horizontes. Con una cabaña uno mejora su propia genética pero también abastece a otros planteos, y eso es lo interesante”, observó Rodolfo, quien destacó también los resultados obtenidos en otras competencias de su provincia y el trabajo diario que hacen con sus equipos de especialistas.
Los premios son un reconocimiento a todo ello, pero los Schiro aseguran tener algo mucho más valioso y difícil de conseguir: una pasión compartida.
“Lo que más disfruto de esto es pasar tanto tiempo juntos en familia. Mi abuelo criaba Shorthorn y nosotros ahora dimos un paso más”, expresó Tomás, que disfruta junto a su hermana y sus padres de una actividad que no entiende de horarios pero sí de dedicación.
“Para nosotros, que somos del interior del interior, es una forma de generar arraigo e incitar a los jóvenes a quedarse. Es una industria activa y muy próspera”, agregó Rodolfo, quien se considera un afortunado de ver crecer a sus hijos y hacer juntos lo que aman.



