Tras varias semanas de negociación, las cámaras empresarias ofrecieron un aumento mensual de 1,5% para bodega y 1,3% para viña, mientras que la pauta oficial fijada a efectos homologatorios es del 1,7%. FOEVA rechazó esta oferta, mantuvo su reclamo y anunció asambleas informativas en empresas de todas las jurisdicciones.
Después de varias semanas de negociación, las posiciones continúan alejadas. El sector empresario comenzó ofreciendo un 1,3% mensual y luego elevó su propuesta al 1,4% mensual para cada uno de los meses entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. FOEVA (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines) , en cambio, inició la discusión con un pedido de 2,5% mensual y en la siguiente sostuvo una propuesta del 2,25% mensual.
En la ultima reunión de paritarias realizada este 11 de septiembre, con participación de las cámaras empresariales y la Secretaría de Trabajo de la Nación, la mediadora del organismo informó que la pauta oficial a los efectos homologatorios es del 1,7%. Luego, el sector empresario presentó una nueva propuesta diferenciada: 1,5% mensual para el convenio de bodega, equivalente a $14.282, y 1,3% mensual para viña, equivalente a $10.617.
FOEVA rechazó la oferta por considerarla “paupérrima e insuficiente” y sostuvo que mantendrá la propuesta de aumento salarial que viene reclamando en la mesa paritaria.
Así la paritaria vitivinícola vuelve a quedar atravesada por una fuerte disputa: FOEVA advierte que el sector empresario utiliza el contexto económico como argumento para contener los salarios y trasladar el costo de la crisis sobre los trabajadores. “Lo que más molesta es el oportunismo para ningunear al trabajador, aprovechando la circunstancia que el contexto nacional les está dando”, comparte Daniel Romero, Secretario de Prensa de FOEVA.
En esa línea, el gremio sostiene que los grandes emporios se escudan en las dificultades de los pequeños establecimientos para presentar como una crisis general situaciones que, en algunos casos, responden también a decisiones de gestión o a realidades diferentes dentro de la propia industria. “Utilizan de manera generalizada la situación de los establecimientos más pequeños para justificar una negociación salarial que termina afectando a todos los trabajadores”, afirma Romero.
El gremio también cuestiona que, en el debate sobre la situación de la vitivinicultura, se pierda de vista el rol que tienen los trabajadores dentro de la matriz productiva: “están ninguneando la matriz productiva”, afirman y cuestionan: “si la vitivinicultura necesita sostenerse y recuperarse, el trabajador no puede ser considerado una variable de ajuste. Los empresarios están siendo tacaños en la paritaria; es vergonzoso que estemos discutiendo por monedas”, afirma Daniel Romero, Secretario de Prensa de FOEVA.
Según los valores señalados por la organización, un trabajador de bodega se encuentra actualmente en torno de los $900.000 a $950.000, mientras que en viña el promedio ronda los $750.000. Pero el reclamo de FOEVA no se limita al porcentaje de aumento.
Desde el gremio advierten: “hay grandes empresas que buscan concentrar cada vez más el negocio. Quieren monopolizar la industria y productores, el trabajador termina quedando en el último lugar de las prioridades y lo dejan en una situación casi esclavizante, cuando son la materia operativa de todo este sistema”, plantea el Secretario de Prensa de FOEVA.
Un conflicto que también se paga con salud
Para la organización, el problema no se agota en la pérdida de poder adquisitivo. También impacta sobre el acceso a la salud, ya que, según denuncian, los aportes realizados a la obra social resultan insuficientes para sostener las prestaciones básicas que necesitan los trabajadores y sus familias.“Se interesan tan poco en los trabajadores que no solo afectan el poder adquisitivo, sino también la salud. Con el aporte insignificante que hacen, la obra social se ve imposibilitada de cumplir con las prestaciones básicas”, explica Romero.
El planteo vuelve a poner el foco sobre qué lugar ocupa el trabajador dentro de una actividad que atraviesa dificultades, pero que también presenta realidades muy diferentes según el tamaño y la situación de cada empresa. Mientras entidades del sector advierten sobre una crisis estructural, caída de rentabilidad, quiebras y pérdida de empleo, grandes grupos continúan anunciando inversiones millonarias.
Para FOEVA, la crisis no puede convertirse en una excusa para que el trabajador sea quien termine absorbiendo sus costos.
Asambleas en todo el país y nuevo cuarto intermedio
Tras rechazar la propuesta empresaria, FOEVA resolvió avanzar con asambleas informativas en las empresas de todas las jurisdicciones, con el objetivo de comunicar a los trabajadores el estado de la negociación y explicar el resultado de la última reunión paritaria. La Federación pidió a los distintos SOEVA que informen con anticipación los días, horarios y empresas en las que se realizarán estas instancias.
La organización también solicitó a los sindicatos que integran la Federación que difundan la situación salarial y el rechazo al ofrecimiento empresario, al que calificó como insuficiente para los trabajadores.
La Secretaría de Trabajo fijó un nuevo cuarto intermedio para el 16 de septiembre, con el objetivo de que las partes puedan llevar la propuesta a sus representados y analizarla.
Para FOEVA, el desafío ya no es solamente conseguir un porcentaje mayor: es evitar que la crisis de la actividad termine convirtiéndose en un techo para el bienestar de sus trabajadores y que sean quienes sostienen cotidianamente la producción vitivinícola los que terminen pagando el costo de las dificultades del sector.



