Batata y Greta, dos perros de la raza Beagle, se encargaron de mostrar cómo funciona la actividad que realiza Senasa.
La brigada canina de Senasa llegó a la Exposición Rural para mostrar cómo se realiza el control de productos y alimentos prohibidos en algunos puntos de acceso al país. Y quienes mejores expositores que Batata y Greta, dos de los 16 perros que integran el Centro Regional Metropolitano, que trabajan en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en la terminal de Buquebus y en la de Colonia Express.
“Estos perros están adiestrados para la detección de materia orgánica, es decir, de productos de origen animal y vegetal que son de ingreso prohibido al país, que pueden vehiculizar plagas o enfermedades, y afectar el estatus fitosanitario, clave para los mercados internacionales”, contó Paola Geromini, jefa del Área de Control de Pasajeros, Equipaje Acompañado y Brigada Canina.
“Ellos trabajan con sus guías dentro del aeropuerto, en la zona de las cintas donde están los equipajes y detectan aquel que contiene un producto sospechoso. Los controles se realizan durante las 24 horas por lo que, en el caso de Ezeiza, hay perritos que viven allí”, explicó la especialista. Pero lejos de significar que se encuentran en constante función, estos animales realizan turnos rotativos de no más de dos horas cada uno.
“Lo primordial es el bienestar animal. Ellos no trabajan como nosotros sino que están jugando. Hay todo un procedimiento a cumplir. Y fortifican el trabajo de los inspectores, en un punto crítico de ingreso al país”, señaló.
En cuanto a la elección de la raza, Geromini indicó que es elegida no solo por sus capacidades naturales sino por su tamaño y su buena vinculación con las personas. “Son muy amigables”, dijo.
Por su parte, María Laura Biga, adiestradora y guía canina de Senasa, detalló que estos perros son adiestrados desde muy pequeños, reforzando el vínculo con aquella persona con la que trabajarán y aprendiendo a detectar y diferenciar olores.
“Uno va fijando la memoria del perro en aquello que queremos que huela. Pero es instintivo, no lo forzamos a nada. Solo orientamos la búsqueda y ellos juegan. En ese esquema, el premio es muy importante”, destacó Biga. Aquella recompensa puede variar según el animal, tratándose de comida, algún juguete o simplemente mimos.
En la tarde del miércoles 22 de julio, en el stand de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, la brigada realizó una demostración frente al público para explicar cómo se desarrolla el procedimiento de control y concientizar sobre aquellos productos prohibidos.
“Trajimos equipajes, algunos con alimentos y otros sin, y Batata y Greta los fueron marcando. Luego mostramos lo que había en su interior y charlamos con los presentes para informarles sobre este tipo de controles en el país”, resumió Geromini.


