Enfermedades de alta prevalencia, como la ileítis, afectan la productividad de los establecimientos porcinos al reducir la ganancia diaria de peso y retrasar la llegada a faena, generando mayores costos y limitando el potencial de crecimiento del sector.
Producción récord, consumo en crecimiento y nuevas oportunidades de exportación posicionan a la porcicultura argentina como uno de los sectores con mayor potencial dentro de la producción animal. Con quince años consecutivos de crecimiento, la actividad atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su historia.
Los números dan cuenta de esa evolución. En 2025, la producción nacional alcanzó las 809.000 toneladas de carne porcina (un 3% más que en 2024 y un 11,7% por encima del promedio del último quinquenio), con 8,4 millones de cabezas faenadas[1] y un consumo per cápita récord de 18,89 kg/hab[2]. En apenas una década, ese indicador pasó de 10 a casi 19 kilos por habitante.
Pero sostener ese crecimiento exige mejorar permanentemente la productividad de los establecimientos. En ese escenario, la sanidad animal se convierte en un factor determinante para la competitividad del sector.
Una enfermedad silenciosa presente en la mayoría de las granjas
La ileítis, también conocida como enteropatía proliferativa porcina (EPP), es causada por la bacteria intracelular Lawsonia intracellularis, que ataca el intestino delgado de los cerdos en crecimiento y engorde. Pruebas serológicas confirman que está presente en la mayoría de las granjas, incluso en las de alto estado sanitario, con prevalencia que oscilan entre el 15 y el 100% en los diferentes países, según la prueba de diagnóstico utilizada[3]. Estudios recientes de la Universidad Nacional de La Plata indican que entre el 30% y el 50% de los establecimientos argentinos reportaron brotes en los últimos años[4].
“La ileítis puede presentarse de distintas formas, pero el mayor impacto económico proviene de sus manifestaciones crónicas y subclínicas, que son más frecuentes y difíciles de detectar. El daño ocurre de manera silenciosa y puede generar pérdidas de entre USD 5,98 y USD 17,34 por animal afectado debido a una menor ganancia de peso y una peor conversión alimenticia”, explica Emiliano Segurado, Gerente Técnico de la Unidad de Negocios de Porcicultura, MSD Salud Animal Argentina.
La prevención como estrategia de competitividad
Durante décadas, la respuesta al problema fue el antibiótico. Pero ese camino tiene límites claros. Genera resistencia bacteriana, puede dejar residuos en la proteína animal y está bajo creciente regulación nacional e internacional[5]. El SENASA regula el uso de antimicrobianos en producción animal en Argentina[6], y los mercados de exportación (en especial los asiáticos y europeos) exigen cada vez más protocolos de uso responsable. La vacunación se posiciona hoy como la alternativa más eficiente y sostenible.
“Hoy contamos con tecnologías de vacunación que representan un avance significativo en el control de las tres principales enfermedades que afectan la productividad porcina: ileítis, neumonía enzoótica y circovirus. Estos avances nos permiten disponer de complejos vacunales trivalentes, tanto de aplicación intramuscular como intradérmica sin agujas, que brindan protección frente a múltiples enfermedades en un solo paso, reduciendo los tiempos operativos y mejorando la experiencia tanto del personal como de los animales”, señala Emiliano Segurado.
“Además de disminuir la necesidad de antibióticos, estas herramientas reducen el estrés animal, mejoran el bienestar y minimizan riesgos para quienes trabajan en la granja. Es una innovación que combina eficiencia productiva y sustentabilidad sanitaria”, agrega.
La reducción del uso de antibióticos en la granja, facilitada por la vacunación preventiva, es además una contribución concreta al enfoque de Una Salud, que reconoce la interdependencia entre la salud animal, humana y ambiental.
En el Día de la Porcicultura, la industria argentina tiene motivos para celebrar: acumula quince años consecutivos de crecimiento, registra niveles récord de producción y cuenta con herramientas innovadoras para seguir avanzando. El desafío ahora es sostener ese desarrollo, fortalecer su competitividad y aprovechar nuevas oportunidades de mercado apostando a una sanidad preventiva que permita producir más y mejor.
[1] Balance cárnico y lácteo 2025 — Bolsa de Comercio de Rosario
Dellamaggiore, Ramseyer, Terré, Calzada. Informativo Semanal, Ed. N° 2226, 2 de enero de 2026. https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/balance-17
[2] Aumentó el consumo per cápita de carnes en Argentina durante 2025 – Ministerio de Economía – Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca https://www.argentina.gob.ar/noticias/aumento-el-consumo-capita-de-carnes-en-argentina-durante-2025
[3] Prevalencia de la ileítis – MSD Salud Animal https://www.ileitis.net/arg/la-enfermedad/prevalencia-de-la-ileitis/
[4] Actualización sobre enteropatía proliferativa porcina (ileítis). Situación en Argentina — SEDICI, Universidad Nacional de La Plata Ansiaume, Emilio José. Trabajo de especialización, Facultad de Ciencias Veterinarias, UNLP. 2026. sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/192495
[5] Resistencia a los antimicrobianos — Organización Mundial de la Salud (OMS)
Ficha informativa. Actualizada noviembre 2023. who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/antimicrobial-resistance
[6] SENASA — Resolución 445/2024. Uso racional de antimicrobianos en producción animal – Boletín Oficial de la República Argentina, 29 de abril de 2024. Enmarcada en la Ley 27.680 de Prevención y Control de la Resistencia a los Antimicrobianos. boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/306555/20240429


