MARCOS BUNGE, PRODUCTOR DE IZCA YACU, EN EL NOROESTE DE SANTIAGO DEL ESTERO, PROBÓ UN TRATAMIENTO PARA SEMILLAS DE SOJA Y DEJÓ UNA SUPERFICIE COMO TESTIGO PARA COMPARAR RESULTADOS. LO EVALUÓ DURANTE DOS CAMPAÑAS CON CONDICIONES CLIMÁTICAS MUY DIFERENTES Y, DESPUÉS DE ANALIZAR LOS RESULTADOS, DECIDIÓ UTILIZARLO EN TODA SU SUPERFICIE DE SOJA.
En Izca Yacu, en el noroeste de Santiago del Estero, Marcos Bunge decidió probar el tratamiento de Kunza para soja de manera gradual. La primera experiencia fue sobre un lote de 200 hectáreas y dejó 40 hectáreas sin tratar para contar con una superficie de comparación.
“Lo decidimos probar el primer año en un solo lote de 200 hectáreas, y dejamos un testigo de 40 hectáreas sin el tratamiento para poder testearlo”, cuenta Bunge.
Aquella campaña estuvo marcada por períodos de fuerte estrés térmico e hídrico. En ambientes comparables, la diferencia fue de alrededor de 300 kilos de soja por hectárea a favor de la superficie tratada.
“Se dio muy bien, porque en ambientes comparables hubo una diferencia de alrededor de 300 kilos de soja para el tratamiento con Kunza”, señala.
El resultado llevó a ampliar la experiencia durante la campaña siguiente. Sobre una superficie total de 1.150 hectáreas de soja, Bunge destinó 700 hectáreas al tratamiento con Kunza y volvió a comparar los resultados. Esta vez trabajó con tres variedades, sembradas en la misma fecha y en lotes similares.
El escenario fue diferente al del primer año. Las condiciones generales fueron buenas y el productor obtuvo un promedio de 4.000 kilos de soja por hectárea. Al comparar las superficies tratadas y no tratadas, encontró diferencias de entre 200 y 400 kilos por hectárea en dos de las tres variedades evaluadas. En la tercera no observó diferencias.
“En dos de ellas, una diferencia también de 200, 300 y hasta 400 kilos, y en una no hubo diferencia”, explica.
Una prueba que se amplió después de los primeros resultados
La decisión de incorporar el tratamiento con Kunza surgió a partir de referencias de otros productores de la zona que ya lo venían utilizando. Bunge quiso conocer además el fundamento técnico antes de sumarlo a su plan de siembra.
Uno de los aspectos que más le interesó fue el uso de microorganismos extremófilos provenientes de la Puna y su relación con la respuesta de la planta frente a situaciones de estrés abiótico.
“Me convenció el hecho de que sean bacterias traídas de la Puna que le den a la planta cierta tolerancia ante un estrés. Y en la zona donde producimos nosotros, los estreses son bastante frecuentes, así que de ese lado fue lo que me convenció”, cuenta.
El tratamiento con Kunza se incorporó al proceso habitual de curado de la semilla. Según Bunge, la aplicación no presentó dificultades de mezcla ni complicaciones para la logística de siembra; fue necesario ajustar el volumen de acuerdo con la cantidad de semilla.
“El proceso de curado de la semilla con el Kunza es, en realidad, bastante simple. A la mezcla habitual se le sumó el Kunza. Obviamente se genera un volumen más alto, hay que hacer las regulaciones del volumen por kilo de semillas, pero fue algo bastante simple. No tuvimos problemas de mezclas, así que no nos complicó para nada la logística de la siembra”, señala.
Kunza es un bioestimulante para el tratamiento para semillas desarrollado por Puna Bio a partir de bacterias extremófilas, orientado a mejorar la respuesta de los cultivos frente a situaciones de estrés abiótico, como estrés hídrico y altas temperaturas.
Dos campañas, dos escenarios
Después de esas dos experiencias, decidió continuar con el tratamiento y llevarlo a la totalidad de la superficie de soja en la próxima campaña.
“Está claro, con los resultados que hemos tenido en estas últimas dos campañas, que la idea es seguir usando Kunza. La inversión no es tan alta y el retorno que hemos tenido en estos dos años fue muy bueno, y encima en dos años muy distintos: un año con un período muy seco, prolongado y de mucho estrés, y el producto respondió. Y este año, con excelentes condiciones y muy buenos rendimientos generales, también vimos diferencias. Así que, sin lugar a dudas, lo vamos a seguir usando”, concluye.



