Soja en modo récord: cómo aprovechar un año Niño según los especialistas de DONMARIO

Ante una campaña que se perfila con excelentes condiciones hídricas, DONMARIO comparte las estrategias de manejo y genética que permitirán capturar los mayores techos de rendimiento. Fecha de siembra, ambientación y elección varietal serán las claves para transformar el potencial climático en más kilos por hectárea.

Ante la expectativa de una campaña marcada por el fenómeno “El Niño” y una mayor disponibilidad hídrica, desde DONMARIO destacan que el gran desafío ya no será esperar el agua, sino transformarla en rendimiento. En este contexto, la planificación anticipada, la elección de genética adecuada y el ajuste fino del manejo agronómico serán determinantes para capturar los mayores techos productivos.

“La estrategia que consideramos oportuna es sembrar temprano, considerando que va a ser un año de potencial porque vamos a tener muy buenas condiciones hídricas y los rendimientos esperados van a ser elevados”, explica Matías Venece, Gerente de Desarrollo de Autógamas zona sur de DONMARIO.

Para alcanzar ese potencial, el especialista destaca tres pilares que deben ser considerados desde el comienzo de la campaña: fecha de siembra, control de malezas y ambientación del lote. “La fecha de siembra es crucial: poder sembrar en tiempo y forma de manera temprana, obviamente llegando al momento de la siembra con un lote limpio y mantenerlo durante todo el ciclo del cultivo”, señala.

A esta planificación se suma la necesidad de conocer en profundidad la variabilidad de cada lote. “La correcta ambientación nos permite definir los tipos de ambiente dentro del lote para ajustar el genotipo, la densidad y la fertilización”, agrega Venece.

La genética como herramienta para capturar cada ambiente
Con más de cuatro décadas de mejoramiento genético en soja, DONMARIO desarrolló un portfolio capaz de adaptarse a ambientes, fechas de siembra y estrategias productivas muy diferentes. Para esta campaña, la marca propone posicionamientos específicos según cada región y potencial productivo.

En la Zona Núcleo, donde predominan ambientes de medio a alto potencial, los grupos de madurez IV corto y IV medio presentan una importante oportunidad para capturar el techo productivo. Dentro del segmento IV corto se destaca DM 40E25 SE, mientras que para lotes de potencial medio la alternativa es DM 46E25 SE, ambas con tecnología Enlist STS para acompañar una estrategia eficiente de manejo de malezas.

Por su parte, para aquellos planteos que buscan combinar buenos rendimientos con una rápida liberación del lote y precocidad a cosecha, la marca posiciona DM 38E26 SE como una alternativa destacada. Variedad de Grupo de Madurez III Medio, de altísimo potencial de rendimiento. Posicionada para muy buenos ambientes de la zona núcleo, en situaciones donde la cosecha anticipada es fundamental, por ejemplo, en lotes de poca accesibilidad que se encharcan durante el otoño por las precipitaciones o si tengo que recargar el perfil hídrico del lote para la implantación de una pastura. Para centro y sur de Buenos Aires es una excelente alternativa para fechas de siembra de primera y de segunda, después de la cosecha de un trigo. A esto se le suma que posee la tecnología Enlist STS para lograr lotes limpios de malezas.

En el Oeste de Buenos Aires, Oeste Arenoso, La Pampa y Sur de Córdoba, la estrategia apunta a combinar rendimiento, calidad y estabilidad, con una selección varietal que se adapte a la capacidad productiva de cada ambiente.

Para los lotes más restrictivos, se recomiendan materiales de grupo V corto o IV largo, como DM 50E25 SE, con tecnología Enlist STS para situaciones con problemática de malezas, y DM 49R26 STS, con tecnología RR STS.

En los mejores ambientes de esta subregión, en cambio, los grupos de madurez IV medio permiten aprovechar mejor el potencial disponible. En ese segmento se destaca DM 46E25 SE.

Para el Sur de Buenos Aires, el planteo requiere acortar los grupos de madurez, tanto en soja de primera como de segunda. A medida que la fecha de siembra se retrasa, DM 38E26 SE se presenta como una alternativa de muy buen comportamiento para ambas situaciones, incluso en siembras de segunda hasta el 25 de diciembre. Para planteos todavía más tardíos, especialmente luego de la cosecha de trigo, la recomendación apunta a materiales más cortos como DM 25E23 SE.

En el norte, la lluvia será la que marque el camino
En las regiones Centro-Norte y Norte del país, la estrategia genética debe contemplar especialmente la evolución y distribución de las precipitaciones.

Allí, más allá de la condición general de un año “Niño”, el momento en que efectivamente ocurran las lluvias será determinante para definir la fecha de siembra y, con ella, el grupo de madurez más conveniente.

“Si bien el año está anunciado como ‘Niño’, la clave estará en ver cómo se dan las lluvias, en qué mes termina lloviendo y con qué distribución”, advierte Diego Regnícoli, Gerente de Desarrollo de Autógamas de la Región Centro Norte de DONMARIO.

En aquellos planteos donde las precipitaciones permitan concretar ventanas de siembra durante diciembre, la recomendación se concentra en materiales de los grupos de madurez VI corto y VI medio. “Para las siembras de diciembre se destacan variedades como DM 60E62 SE en tecnología Enlist, y en tecnología Conkesta las variedades DM 60K60 SCE y DM 64K64 SCE”, detalla Regnícoli.

La estrategia cambia cuando el exceso de lluvias o una demora en la recarga hídrica obliga a trasladar la siembra hacia enero. “Si el escenario plantea un exceso de lluvias o una demora en el agua que retrasa la siembra a enero, entran a jugar grupos un poco más largos”, explica.

En ese contexto, durante la primera quincena de enero DM 64K64 SCE continúa siendo una alternativa, mientras que se incorporan DM 70K70 SCE y DM 80K80 SCE, dos materiales con tecnología Conkesta que combinan potencial de rendimiento y estabilidad dentro del grupo VI.

Genética y manejo: la combinación para capturar más rendimiento
La elección del genotipo debe complementarse con decisiones de manejo capaces de acompañar la variabilidad ambiental. En los ambientes de alto potencial, la siembra temprana permite aprovechar mejor la disponibilidad de recursos y favorecer la expresión del rendimiento. En situaciones más complejas o restrictivas, en cambio, puede ser conveniente retrasar ligeramente la fecha de siembra para ubicar el período crítico de la soja en condiciones de menor demanda ambiental y con mejores perspectivas hídricas.

La densidad, por su parte, también debe adaptarse a esta estrategia. “A medida que me voy a ambientes más complejos o a fechas de siembra tardías, voy aumentando la densidad”, explica Venece.

La razón está vinculada con la capacidad de compensación del cultivo. En ambientes restrictivos o cuando la fecha de siembra limita el crecimiento, las plantas tienen menor capacidad de ramificación y, por lo tanto, es necesario ajustar la cantidad de plantas para sostener el número de granos por unidad de superficie.

“Para tener granos por metro cuadrado necesito plantas, y ahí es donde compensamos subiendo la densidad”, resume el especialista.

Además de la elección genética y las decisiones de manejo, la planificación temprana también se vuelve clave para acceder a la tecnología. En ese sentido, DONMARIO recuerda que ya se encuentra vigente la precampaña de Hectáreas Tecnológicas (HT).

La planificación de la campaña también contempla anticipar las decisiones vinculadas a la tecnología. En este sentido, Patricio Munilla, Gerente de Marca DONMARIO, recordó que durante septiembre la compañía lanzó la precampaña de Hectáreas Tecnológicas (HT).

“En la precampaña de HT, los productores que anticipen su compra podrán adquirir sus hectáreas tecnológicas a un precio preferencial y con condiciones mucho más atractivas que en el resto del año”, indicó.

Además, las HT pueden adquirirse a través de Sembrá Evolución o en los comercios de la red habilitada, permitiendo asegurar desde hoy las mejores condiciones para la próxima campaña.